La MGA: el idioma en que el Estado sí escucha a las comunidades
Punto de partida
Por qué su carta se quedó en el escritorio de la alcaldía
Casi todas las juntas de acción comunal del país han vivido la misma escena. La asamblea aprueba una necesidad urgente: el arreglo de la placa polideportiva, el alcantarillado de tres cuadras, el salón comunal, la vía terciaria. Se redacta una carta, se radica en la alcaldía, alguien firma el recibido. Y ahí muere.
No muere porque la necesidad sea falsa. Muere porque una carta no es un proyecto. El Estado colombiano no asigna recursos de inversión a necesidades: los asigna a proyectos formulados bajo una metodología específica, con problema definido, población cuantificada, productos, costos, indicadores y evaluación previa. Sin eso, no hay nada que el funcionario de planeación pueda hacer con su carta, así quiera ayudarle.
Esa metodología tiene nombre: Metodología General Ajustada, o simplemente MGA.
Lo básico
¿Qué significa «Metodología General Ajustada»?
El nombre suena a trámite, pero cada palabra dice algo concreto. Así lo explica el propio Departamento Nacional de Planeación (DNP), la entidad que la creó y la administra:
La MGA no es una recomendación técnica que se pueda ignorar: es obligatoria. Se sustenta en el artículo 343 de la Constitución Política y en el artículo 49 de la Ley 152 de 1994, que facultó al DNP para organizar las metodologías y procedimientos de la planeación en Colombia. Con base en eso, la Resolución 1450 de 2013 la adoptó como la herramienta con la que se presentan los proyectos de inversión pública.
Tampoco se inventó desde cero. La MGA reúne tres herramientas conocidas en todo el mundo y las adapta al país: el Marco Lógico (la técnica del árbol de problemas), la Cadena de Valor (cómo los recursos se convierten en obras y servicios) y la Estructura de Desglose de Trabajo (cómo se descompone el trabajo en partes manejables).
Antes de entrar en materia
Todo proyecto recorre tres etapas
Saber en cuál etapa está su idea evita muchas frustraciones. La mayoría de las iniciativas comunales están apenas en el primer escalón de la primera etapa, y eso está bien: es el punto de entrada legítimo.
Es la etapa de la planeación. Aquí se formula, se estructura y se evalúa la viabilidad técnica, social, ambiental, jurídica y financiera de las opciones posibles. Se define cuál es el problema real y se elige la mejor alternativa para resolverlo. Termina cuando el proyecto obtiene la viabilidad.
Aquí es donde su junta puede aportar más. Es la etapa que menos dinero cuesta y la que más define el resultado final.
Se desarrollan las actividades que permiten entregar los bienes y servicios definidos. Inicia cuando el proyecto ya cuenta con recursos disponibles y va hasta el cierre de su ejecución financiera. Es la etapa del seguimiento, donde se corrige el rumbo si algo se desvía.
Los productos entran en funcionamiento y se generan los beneficios esperados. Requiere recursos de puesta en marcha y mantenimiento que debieron preverse desde la planeación. Preguntar «¿quién mantiene esto y con qué plata?» desde el primer día es lo que evita el salón comunal abandonado tres años después.
Dentro de la preinversión hay tres fases
El proyecto va «madurando» con información cada vez más precisa. Según el tamaño de la obra, puede recorrer las tres fases en un solo proceso o en procesos separados:
- Fase I — Perfil. Se recoge información ya existente: proyectos parecidos en otros lugares, datos de población y beneficiarios. Se identifica la situación negativa y se calculan costos y beneficios de manera preliminar. Casi todas las iniciativas comunales viven aquí.
- Fase II — Prefactibilidad. Se evalúan las alternativas con estudios especializados: legal, de mercado, técnico, ambiental, de riesgos y financiero. Su resultado principal es quedarse con una sola alternativa de solución.
- Fase III — Factibilidad. Se define el detalle: tamaño óptimo, cronograma, estructura de financiación, organización administrativa, ingeniería de detalle y plan de monitoreo. Al terminar, el proyecto puede pasar a evaluación de viabilidad.
En cualquiera de las tres fases la decisión puede ser continuar, reformular, postergar o descartar. Que un proyecto se devuelva no significa que fracasó: significa que el sistema funcionó y evitó gastar recursos públicos en algo mal planteado. Corregir y volver a presentar es parte normal del proceso.
El corazón del asunto
Los cuatro módulos de la MGA, explicados sin tecnicismos
La MGA está organizada en cuatro módulos que van en orden y no se pueden saltar, porque cada uno se alimenta del anterior. Si entiende estos cuatro pasos, entiende la MGA.
Es el módulo donde la comunidad aporta más y donde más proyectos se arruinan. Se construye el árbol de problemas: el tronco es el problema central, las raíces son las causas y el follaje son los efectos. Cada elemento del árbol es consecuencia de los que están debajo de él.
Luego ese árbol se «voltea» y se convierte en árbol de objetivos: el problema central se transforma en objetivo general, las causas en objetivos específicos y los efectos en fines. De ahí salen las alternativas de solución.
También se define aquí: la magnitud del problema con cifras, quiénes son los participantes y qué posición tienen frente al proyecto, cuál es la población afectada y cuál la población objetivo.
Se calcula el déficit: cuánto se necesita (demanda) frente a cuánto ya existe (oferta). Esa resta define el tamaño real del proyecto. También se decide la localización exacta y se analizan los riesgos.
Y se arma la cadena de valor, que es la columna vertebral del proyecto: los insumos se transforman mediante actividades, las actividades producen bienes y servicios, y esos productos cumplen los objetivos. Los costos se asignan a los insumos, agrupados en once categorías: mano de obra calificada y no calificada, materiales, servicios domiciliarios, terrenos, edificios, maquinaria y equipo, transporte, alojamiento y alimentación, servicios a las empresas y servicios sociales.
Aquí se compara el dinero que sale con los beneficios que entran, pero no solo en plata. El flujo financiero se corrige con las llamadas Razones Precio Cuenta para obtener el flujo económico, que refleja el valor real para la sociedad y no únicamente el precio de mercado.
Con eso se calculan indicadores como el Valor Presente Neto Económico y la Tasa Interna de Retorno Económica. El resultado permite decidir: seleccionar la alternativa, ajustarla, postergarla o descartarla.
Cada producto se asocia a un indicador estandarizado tomado del catálogo de productos del DNP, con su meta para cada periodo y su fuente de verificación: documentos oficiales, informes de supervisión o interventoría, evaluaciones, encuestas o registros contables.
Además se distribuyen las metas y los recursos por departamento y municipio, y se caracteriza a la población beneficiaria: grupos de edad, pertenencia étnica, género, condición de víctima o de discapacidad. Aquí importa saber exactamente a quién beneficia la obra.
El requisito del que nadie habla
Sin una junta sistematizada, la MGA es un muro infranqueable
Vuelva a leer lo que exige la metodología: determinar la magnitud del problema, cuantificar la población afectada y la población objetivo, caracterizarla por edad, género, pertenencia étnica, condición de víctima o discapacidad, registrar y analizar los participantes, establecer una línea base y respaldar cada meta con fuentes de verificación.
Nada de eso se puede inventar la noche anterior a radicar. Todo requiere registros llevados en el tiempo. Una junta que guarda las actas en una carpeta que se mojó, que tiene el libro de afiliados en un cuaderno con la letra de tres tesoreros distintos y que no sabe cuántas viviendas hay en su territorio, no está en capacidad de formular un proyecto. No por falta de voluntad: por falta de información.
La relación es directa y verificable. El propio DNP advierte que la MGA constituye la unidad básica de planificación en Colombia, y que el éxito en la toma de decisiones y en el seguimiento posterior depende de la calidad de la información que se registre desde el inicio. Dicho al derecho: la calidad de un proyecto depende de la calidad de los datos con que se formula.
Qué registro de su junta responde a qué pregunta de la MGA
Ese es exactamente el trabajo que hace asocomunal.org: la plataforma digital diseñada para Juntas de Acción Comunal en Colombia. Los seis libros reglamentarios en versión digital, encuesta socioeconómica, plan de acción comunitario, articulación institucional, reportes con gráficas automáticas y certificados en línea con código QR. No se trata solo de cumplirle a la Ley 2166 de 2021: se trata de que el día que aparezca la convocatoria, los datos ya estén listos.
Antes del proyecto van los datos
Organice afiliados, actas, inventario, tesorería y documentos legales en un solo sistema. Cuando llegue el momento de formular, la información ya estará ahí.
Una junta sistematizada no es una junta «moderna» por estética. Es una junta con capacidad real de formular, de sostener lo que afirma con evidencia y de negociar de igual a igual con la administración. Esa es la diferencia entre pedir un favor y presentar una propuesta.
Su papel en el proceso
¿Puede una JAC «meter un proyecto a la MGA»?
Aquí hay que ser precisos, porque circula mucha desinformación. El registro del proyecto en la plataforma del DNP y su inscripción en el Banco de Programas y Proyectos de Inversión los hacen las entidades públicas: la alcaldía, la gobernación, la entidad nacional. Una JAC, como organización de la sociedad civil, no registra directamente el proyecto ni emite el concepto de viabilidad.
Eso está muy lejos de significar que su junta no tenga papel. Tiene tres, y son decisivos:
La junta puede llegar a la secretaría de planeación con la fase de perfil ya trabajada: problema central bien definido, causas y efectos, población cuantificada, alternativas analizadas. Ese documento es justo lo que el municipio necesita para poder estructurar y registrar el proyecto sin partir de cero.
El módulo de identificación se alimenta de ejercicios con la comunidad afectada, registros, diagnósticos y cualquier fuente que aporte datos relevantes. La JAC es, literalmente, la mejor fuente primaria del territorio: conoce las familias, tiene el censo de afiliados, sabe cuántas viviendas carecen del servicio.
La Ley 2166 de 2021 faculta a los organismos de acción comunal para celebrar contratos, convenios y alianzas con entidades del Estado hasta por la menor cuantía, con el fin de impulsar planes, programas y proyectos acordes con los planes comunales de desarrollo. Su artículo 95 regula los convenios solidarios, mediante los cuales las entidades pueden contratar directamente con los organismos comunales la ejecución de obras hasta por la menor cuantía, contratando con los habitantes de la comunidad.
Paso a paso
La ruta realista, del salón comunal a la alcaldía
Estas son las generalidades del recorrido. Cada paso se desarrollará en detalle en las próximas entregas de esta serie.
Liste las situaciones negativas más importantes según la comunidad, organícelas viendo cuál depende de cuál y elija una sola como problema central. Deje todo en acta: ese documento vale como soporte de participación comunitaria.
No escriba «falta un salón comunal». Escriba qué le está pasando a la gente por no tenerlo. Si empieza por la solución, cierra la puerta a alternativas más baratas o más efectivas que quizá no ha considerado.
Causas abajo, efectos arriba. Léalo de arriba abajo y de abajo arriba hasta que la cadena causal refleje la realidad, y también de izquierda a derecha para no repetir lo mismo con otras palabras.
Cuántas personas, cuántas viviendas, cuántos metros, desde cuándo. Aquí es donde el censo de afiliados, la encuesta socioeconómica y los registros de su junta se convierten en el activo más valioso que tiene.
El problema se vuelve objetivo general, las causas se vuelven objetivos específicos y los efectos se vuelven fines. De ahí salen las acciones y, agrupándolas, las alternativas de solución que vale la pena estudiar.
Un proyecto que no cabe en el plan de desarrollo municipal ni en el ordenamiento territorial tiene pocas probabilidades. Averigüe en qué programa del plan encaja su iniciativa y qué meta le ayuda a cumplir a la administración.
Entregue el perfil formulado y solicite apoyo de la secretaría de planeación. El municipio hará la estructuración final, el registro en la plataforma y el trámite de viabilidad. Mantenga comunicación escrita y trazable: la constancia documental es su mejor herramienta de veeduría.
El proyecto no termina con la obra entregada. Pregunte desde el principio quién la va a mantener y con qué recursos. Esa pregunta, hecha a tiempo, es la diferencia entre una obra que dura y una que se pierde.
Trampas comunes
Cinco errores que hunden proyectos comunales
Respuestas rápidas
Preguntas que probablemente tiene
No para las generalidades ni para la fase de perfil, que es donde su junta más aporta. Los cálculos económicos del módulo 3 sí requieren apoyo técnico, y para eso está la secretaría de planeación del municipio. Lo que nadie puede hacer por usted es definir bien el problema y aportar los datos del territorio.
El registro de proyectos en el banco municipal lo hacen las entidades públicas. Lo que su junta debe hacer es entregar el perfil formulado y solicitar acompañamiento. Pregunte en la secretaría de planeación cuál es el procedimiento y en qué plataforma están trabajando actualmente.
Depende del tamaño, de la fuente de financiación y de los tiempos presupuestales del municipio. Los recursos se programan por vigencias fiscales, así que un proyecto radicado a mitad de año generalmente compite por el presupuesto del año siguiente. Presentar temprano importa.
Es normal y no es el fin. La metodología contempla expresamente reformular, postergar o descartar. Pida por escrito las observaciones, corrija y vuelva a presentar. Cada versión queda mejor que la anterior.
El DNP viene implementando de manera gradual la Plataforma Integrada de Inversión Pública (PIIP), que unifica en un solo sistema el ciclo completo de la inversión pública. La metodología —árbol de problemas, cadena de valor, indicadores— no cambia; lo que cambia es dónde se registra la información. Verifique con su municipio en qué sistema se está trabajando.
Para recordar
Cinco ideas para llevarse de este artículo
- La MGA es obligatoria y es el idioma con el que Colombia formula sus proyectos de inversión pública. No es un capricho del funcionario.
- Es metodología y plataforma a la vez. El trabajo real ocurre antes de tocar el computador.
- Tiene cuatro módulos en orden: identificar, preparar, evaluar y programar. Cada uno depende del anterior.
- El error más frecuente es definir el problema como la falta de una solución. «Tengo frío», no «me falta un abrigo».
- Sin registros ordenados —afiliados, actas, inventario, encuestas— la junta no tiene con qué responder lo que la MGA pregunta.
Formular no es un trámite: es la forma en que una comunidad convierte lo que sabe de su territorio en argumentos que el Estado está obligado a considerar.
Empiece por donde se empieza de verdad
Ponga en orden los libros y la información de su junta con asocomunal.org, y llegue a la alcaldía con evidencia, no con estimaciones.
Artículo elaborado con base en «Lineamientos conceptuales que soportan la Metodología General Ajustada para Colombia», DNP, versión 2.0 de enero de 2023, y en la Ley 2166 de 2021. Tiene fines pedagógicos y no sustituye la asesoría de la secretaría de planeación de su municipio ni los documentos oficiales del DNP, que prevalecen en caso de discrepancia.




